
A estas alturas de la vida no hace falta que me digan las cosas dos veces...
Me he vuelto vaga, sí, con las cuatro letras, en tema de lectura me he pasado a la "sit-comedy", a la lectura ligera que me ofrecen las revistas de moda y/o revistas para mujeres (a falta de un buen libro que no termina de llegar, algo hay que hacer además de leerte la composición alimenticia de cualquier caja de cereales y folletos de supermercados).
H2O, la fórmula de la vida, capaz de despejar la mente y dejarte absorta en tus pensamientos...."¿qué piensas?" (me pregunta)...."nada" (respondo), no por no decirle lo que pienso, sino para que me deje seguir haciéndolo (pensar y no hablar), ahora que el pensamiento fluye no quiero interrumpirlo. No espero que se me ocurra nada brillante, pero me divierte ver qué conexiones cerebrales sigue mi mente y hacia dónde deriva.
"El orden de los factores no altera el producto". Falso cuando uno de los factores es el tiempo. El tiempo separa más que la distancia. El tiempo hace que no se esté en un mismo "ahora", que se rompa el ritmo, te abduce a otra dimensión que no puedes traspasar.
Según el psicólogo Javier Urra:
Entre pincho de tortilla y zurito, sola en la barra de un bar, esta mañana he leído un artículo de una revista escrito por Edurne Uriarte, que directamente he arrancado y metido al bolso porque me ha llamado la atención.
Primera novela que leo de Ricardo Piglia y me ha gustado. Al principio estaba expectante, por momentos decepcionada, pero segun transcurre la historia y aparece Emilio Renzi (por lo visto tradicional personaje de Piglia; como no he leído otra de sus obras no lo puedo constatar) el relato va cogiendo fuerza y Piglia se desinhibe. Nos muestra sus sentimientos y pensamientos escondido tras ese personaje con una fuerza y una manera de escribir y describir deliciosa.
"El sexo es la manera que la naturaleza tiene de engañarnos para perpetuar la especie", no es exácta la cita y no me acuerdo quién la dijo pero no puedo estar más de acuerdo.
He tardado más de un año y tres meses en leer esta novela, no porque no me gustase, sino por todo lo contrario.
"Ya lo he leído, no te importará, no?" Me dijo mi madre aludiendo al libro que me dejaría debajo de la servilleta en la cena de Nochebuena (costumbre familiar). "Claro que no, ama, cómo me va a importar!" le dije, "Es que quiero que lo leas para que veas hasta qué punto los padres hacemos cosas por los hijos. Yo me lo he leído en un día, te atrapa desde el principio"....Bueno, pensé, no es que tengamos los mismos gustos literarios mi madre y yo, pero por una madre una es capaz de todo. Así que una vez más aparqué a "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño para leerlo (total iba a ser un día....ingenua de mí).
Bueno, bueno, querido amigo, si has llegado hasta aquí es porque te has sentido atraido o bien por la foto o bien por el título (ambas dos con una clara connotación erótica), y es que últimamente me estoy dando cuenta de que por mucho que escriba sobre libros en este blog y enlace al facebook, no le interesa a nadie (y lo entiendo, no a todo el mundo le tiene que gustar la lectura y menos el tipo de libros que una lee), pero basta con que ponga una foto "sensual" aun con un comentario trivial para que la gente pulse el Like it o haga comentarios (cosa que agradezco y que me hace pensar al mismo tiempo).
O cómo leerse un libro solo porque te guste el título y la foto de portada (además de que a tu madre le guste cómo escribe el autor.....cosa que me trendría que haber disuadido de hacerlo).
Quedamos en la librería, le dije, y me puse a esperar recorriendo las estanterías. Pensé que me había equivocado, le había comprado este libro por su cumple y he acabado leyéndolo yo primero (es corto, se lee rápido). Me dí cuenta de que la memoria me había fallado, confundí Federico Moccia con Paolo Giordano, del primero me había leído un libro horrible (A tres metros sobre el cielo), libro que sin embargo regalé a la hija adolescente de una prima; del segundo un libro que me llegó al alma y que recomiendo encarecidamente (La soledad de los números primos).
La suerte existe, y no solo lo digo porque en el relato que acabo de leer sea un personaje más, siempre ausente, sino porque he tenido la suerte de encontrarlo, al azar, y de leerlo. Ha sido como un viaje corto (62 páginas) a las profundidades de Rumanía, solo para poder mirar por unos momentos a través de una ventana y sentirte conmovida por lo que ves.
Hace poco una persona me dijo que viendo mi perfil en facebook se desprendía que estaba más salida que el pico de una plancha, a lo que añadió que también visto de una manera provocativa. ¿En serio doy esa impresión? Le contesté. Nada más lejos de mi intención, pero parece ser que ese comentario cayó en mi cerebro que debe de estar hueco porque ha hecho eco y no hace más que repetirse. ¿En serio doy esa impresión?. Debe de ser por las fotos "eróticas", yo prefiero pensar que son sensuales, que subo a menudo. Así que como soy medio borrega he empezado a plasmar pensamientos más profundos en el face. De la otra mitad, lo siento amigo, pero no puedo cambiar mi forma de vestir, me siento cómoda así y eso está por encima de todo.
Salgo sola a comprar una piedra para las tortugas. Camino callada y abro mis oidos, me divierto enlazando conversaciones. Llego a la tienda, un chiguagua cuesta lo mismo que un portátil (ando mirando uno, el viejo me ha petado), - que vida más relativa -, vuelvo a casa cruzando un parking, tres coches me paran para preguntar lo mismo ¿vas a sacar el coche? (No. Parece ser que solo se puede caminar por un parking si vas a coger o dejar el coche).
Érase una vez un poeta que quiso ser soldado. Esculpió su cuerpo y mente en busca de la perfección y se creó, a base de tiempo, una coraza hecha de radicalidad y dureza que le protegía del resto.
"Hoy me he encontrado con una tipa bastante idiota. No es la primera vez, me he encontrado con idiotas en unas cuantas ocasiones a lo largo de mi vida, pero esta me ha tocado las narices especialmente. Y lo ha hecho porque he reconocido un tipo de comportamiento que tengo bastante localizado. Se trata de la estrategia que llevan a cabo las personas extremadamente inseguras. Esta ella con dos tipos y llego yo a saludar a uno de ellos. Entonces, ella me clava los ojos en cada tramo de mi cuerpo, se pone la mano tapando su boca y le habla al oído al tercero en cuestión mientras yo hablo con el primero en cuestión. Acto seguido, ambos sueltan una carcajada y ella vuelve a mirarme. No quiero ser mal pensada, pero me da que se ha reído de mí. También puede ser que se haya acordado de un gran chiste justo en ese momento, pero ya lo dudo.
Lo mio con los libros es enfermizo, quiero leerlos todos, arranco las páginas de las revistas que recomiendan alguno, entro en una librería y no sé cual elegir, me los llevaría todos, si no fuera por su elevadísimo precio. Esta semana he leído un artículo que hablaba de los e-book con testimonios de gente que alababa su grandísima capacidad (caben cientos de libros en formato PDF en una tarjeta monda y lironda), su ligereza, no dañan la vista, casi no consumen batería, etc....Amazon ya vende más libros en digital que en papel.